Patrimonio Mundial
en Castilla y León

por Ana Carmen Pascual Diez y Gumersindo Bueno Benito

Ana Carmen Pascual Diez*
Gumersindo Bueno Benito**
*Directora del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León
**Director General de Patrimonio Cultural de Castilla y León

Castilla y León cuenta con un extenso y variado patrimonio cultural que, junto con el patrimonio natural, constituye una seña de identidad recogida en el Estatuto de Autonomía. Este patrimonio se localiza en un territorio amplio, de más de 94.000 kilómetros cuadrados, con una población en torno a los dos millones y medio de habitantes distribuidos en nueve provincias y en unos 2.200 municipios.

Forman parte de este patrimonio Cultural tanto los bienes muebles o inmuebles relacionados con el quehacer humano en un momento determinado, así como el patrimonio inmaterial de la cultura popular y tradicional. Con este concepto amplio de patrimonio cultural, Castilla y León tiene identificados un gran número de bienes de diferentes tipologías: 16.364 bienes arquitectónicos, 23.750 yacimientos arqueológicos, 251 bienes inmateriales, 114 paisajes patrimoniales, 5.030 bienes del patrimonio industrial y 209.322 bienes muebles, la mayor parte de ellos pertenecientes a la Iglesia Católica.

Estos bienes pertenecen a distintas épocas, desde el paleolítico hasta los momentos más recientes y son fruto de nuestra trayectoria histórica. Los bienes más singulares y relevantes se declaran Bien de interés Cultural para garantizar su protección y conservación. En la actualidad son más de 2.300 bienes los declarados en Castilla y León entre de las distintas categorías: monumentos, conjuntos históricos, zonas arqueológicas, jardines históricos, sitios históricos, conjuntos históricos y conjuntos etnológicos.

Una peculiaridad de este patrimonio es que la mitad de los bienes declarados se localiza en municipios cuya población es inferior a los 1.000 habitantes y las tres cuartas partes del mismo se ubica en municipios con una población menor de 5.000 habitantes (Junta de Castilla y León (2005): PLAN PAHIS 2004-2012. DEL PATRIMONIO HISTÓRICO DE CASTILLA Y LEÓN, Pág. 19.), de ahí que gran parte del patrimonio cultural esté vinculado directamente al entorno natural y rural.

Internacionalmente, esta cantidad y calidad del patrimonio cultural de Castilla y León se ve reconocido en los 11 bienes inscritos como patrimonio Mundial, de los cuales dos son de carácter inmaterial: la Dieta Mediterránea (2013) y la Cetrería (2016); uno de carácter natural los Hayedos primarios y maduros de los Cárpatos y otras regiones de Europa (2017); y ocho son de carácter cultural, como la Catedral de Burgos (1984), las ciudades de Segovia (1985), Ávila (1985) y Salamanca (1988), el Camino de Santiago (1993) o los lugares arqueológicos de Las Médulas en León (1997), la Sierra de Atapuerca en Burgos (2000) y la estación rupestre de Siega Verde en Salamanca (2010).

Cada uno de estos bienes posee unos valores excepcionales expresados en el momento de su inscripción que exigen de sus gestores medidas de protección para garantizar la conservación, autenticidad e integridad de los mismos.

El patrimonio cultural inmaterial queda definido en La Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial como “los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se trasmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad”.

Además la Convención, establece la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, que es considerada como la equivalente a la Lista del Patrimonio Mundial, en la que Castilla y León participa en dos prácticas: la Dieta Mediterránea y la Cetrería.

Así, la Dieta Mediterránea “…es una práctica social basada en el conjunto de las habilidades, los conocimientos y las tradiciones que van desde el paisaje a la mesa.”(Ministerio de Cultura y Deporte (junio 2020)) En el expediente de la Candidatura se identificaron cuatro comunidades como ejemplos de estas actividades y tradiciones. La ciudad de Soria fue una de las reconocidas como ejemplo de los territorios y comunidades del interior en la que los miembros de esta comunidad se ven identificados con esta forma de vida que garantiza la conservación y el desarrollo de actividades tradicionales y artesanales.

La Cetrería se define como una actividad tradicional, transmitida de generación en generación, consistente en criar y amaestrar halcones u otras aves rapaces para cazar presas en su entorno natural. Castilla y León declaró esta actividad como bien de interés cultual de carácter inmaterial debido a que sigue manteniéndose en la Comunidad. Con más de cuatro mil años de historia existen referencias de esta actividad en obras literarias escritas entre los siglos XIII y XVII, además de las representaciones muy conocidas como los capiteles románicos de las iglesias segovianas de Duratón, de Perorrubio, de Santa María de Nieva, así como el Halconero de la ermita mozárabe de San Baudelio de Berlanga (Soria).

La Lista de Patrimonio Mundial incluye bienes naturales y culturales, por su carácter natural están inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial los hayedos de Cuesta Fría y Canal de Asotín de León y el hayedo de Riofrío de Riaza de Segovia, que representan los hayedos más meridionales de Europa junto a los hayedos de la Comunidad de Madrid, Castilla La Mancha y Navarra, formando todos parte del extenso bien de los Hayedos primarios y maduros de los Cárpatos y otras regiones de Europa, incluido en la Lista de Patrimonio Mundial en 2007 y ampliado en 2017 e integrado por doce países europeos.

Los bienes de carácter cultural incluidos en la Lista de Patrimonio Mundial son más numerosos y de diferentes tipologías en coherencia con el variado patrimonio cultural de Castilla y León.

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Crucero y Cimborrio de la Catedral de Burgos. Foto: Benito Arnáiz

CATEDRAL DE BURGOS

En la Catedral de Burgos, primer bien de Castilla y León incluido en la lista de patrimonio Mundial, se reconoce el modelo de catedral gótica con claustro y anexos que tuvo gran importancia en la difusión del arte gótico en España. Se destacan las obras realizadas por el conjunto de artistas, arquitectos y escultores que trabajaron en el siglo XV y XVI finalizando la construcción de la catedral y que completaron el esplendor y valor patrimonial que ahora podemos contemplar: agujas de la fachada principal, cimborrio, Capilla de los Condestables de Castilla, Escalera dorada, puertas del Sarmental y Coronería entre otras.

Para la conservación y gestión de este monumento reconocido individualmente por la UNESCO, la Junta de Castilla y León, en colaboración con el Cabildo de la Catedral, encargó la redacción a un equipo pluridisciplinar el Plan Director de la Catedral, herramienta de trabajo basada en el análisis del estado de conservación del monumento a partir del cual se planifican las intervenciones necesarias para su conservación.

En el marco de esta planificación se está interviniendo en la restauración de los relieves centrales del trasaltar realizados por Felipe Vigarny entre 1499 y 1502 que manifestaban un problema de conservación por el paso del tiempo (Junta de Castilla y León (30 de junio 2020). Conjunto escultórico del trasaltar de la catedral de Burgos).

Existe una relación muy estrecha entre los ciudadanos de Burgos y la Catedral. En este marco, se promueve por el Ayuntamiento de Burgos la declaración de una zona de amortiguamiento alrededor del Monumento, aprobada por UNESCO en 2014. Además, la revisión del Plan General de Ordenación Urbana aprobada ese mismo año, contiene medidas urbanísticas encaminadas a fortalecer la protección de este bien de interés cultural y evitar las intervenciones que puedan a afectar al valor universal excepcional de la catedral.

Actualmente, esta simbiosis entre la Catedral y la sociedad burgalesa tiene su reflejo en la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021, que ha preparado un amplio programa de actividades para celebrar los ocho siglos de historia de la Catedral de Burgos.

En 1985 y 1988 se inscriben en la Lista de Patrimonio Mundial las ciudades de Segovia, Ávila y Salamanca, reconociéndose en cada una de ellas sus valores propios, testimonio de su cultura y del modo de vida de sus gentes, en definitiva de su historia. Son tres ciudades distintas que muestran la diversidad de valores de los núcleos de población de Castilla y León.

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Acueducto de Segovia. Foto: Junta de Castilla y León

CIUDAD ANTIGUA DE SEGOVIA Y SU ACUEDUCTO ROMANO

La Ciudad antigua de Segovia y su acueducto romano, denominación con la que está inscrita en la Lista de Patrimonio Mundial, nos muestra la alianza entre la ciudad y este monumento singular, considerado una de las obras excepcionales de la ingeniería romana y ambos son la imagen que identifica este bien.

En época medieval coexistieron en la ciudad diferentes comunidades culturales, musulmanes, judíos y cristianos cuyos barrios han dejado huella en el trazo urbano. Asimismo cuenta con gran número de monumentos algunos muy significativos del devenir histórico como la Catedral gótica, el Alcázar, las numerosas iglesias románicas de San Juan de los Caballeros, San Lorenzo o la Veracruz, entre otras muchas, monasterios y palacios de los siglos XVI y XVII, a los que se une el caserío con distintas técnicas y estilos de construcción desde la antigüedad hasta los tiempos modernos.

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Muralla de Ávila. Foto: Junta de Castilla y León

CIUDAD VIEJA DE ÁVILA Y SUS IGLESIAS EXTRAMUROS

En 1985 se incluyó también la Ciudad vieja de Ávila y sus iglesias extramuros de San Segundo, San Andrés, San Vicente y San Pedro. En el año 2007 se añadieron las iglesias románicas de San Nicolás, Santa María de la Cabeza y de San Martín, los conventos de La Encarnación y de San José y el Real Monasterio de Santo Tomás.

El valor excepcional de este conjunto urbano de Ávila viene definido por ser un ejemplo de ciudad fortificada de la Edad Media que conserva intacta su muralla de 2,5 kilómetros de largo, 14 metros de altura, 3 de espesor y con 87 torres semicirculares. La ciudad contiene una densidad elevada de monumentos religiosos y civiles tanto dentro como fuera de sus murallas.

En época medieval coexistieron en la ciudad diferentes comunidades culturales, musulmanes, judíos y cristianos cuyos barrios han dejado huella en el trazo urbano. Asimismo cuenta con gran número de monumentos algunos muy significativos del devenir histórico como la Catedral gótica, el Alcázar, las numerosas iglesias románicas de San Juan de los Caballeros, San Lorenzo o la Veracruz, entre otras muchas, monasterios y palacios de los siglos XVI y XVII, a los que se une el caserío con distintas técnicas y estilos de construcción desde la antigüedad hasta los tiempos modernos.

La apuesta constante por la protección de este conjunto ha llevado a participar a la ciudad de Ávila en el proyecto europeo Smart Heritage City para la monitorización inteligente de las ciudades históricas, que cuenta con una red de sensores que recogen en tiempo real el estado de conservación de los monumentos.

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Conjunto histórico y barrio Catedralicio de Salamanca. Foto: Juan José Pascual

CIUDAD VIEJA DE SALAMANCA

En 1988 se inscribe la Ciudad Vieja de Salamanca, definida por el casco antiguo y una serie de monumentos: Colegio de los Irlandeses, Iglesia de San Marcos, Iglesia de Sancti Spiritus, Convento de Las Claras, Casa-Convento de Santa Teresa, Iglesia de San Juan de Barbalos e Iglesia de San Cristóbal.

Son varios los valores que motivaron su inscripción en la Lista de Patrimonio Mundial destaca especialmente la Plaza Mayor de estilo Barroco, y el carácter de ciudad universitaria antigua con edificios relacionadas con la Universidad que se construyeron entre el siglo XV al XVIII, especialmente las reconocidas Escuelas Mayores, las Escuelas Menores, los colegios e instituciones caritativas. Igualmente Salamanca fue centro del estilo churrigueresco que tuvo gran influencia en el siglo XVIII en la Península Ibérica y en América Latina.

El valor excepcional de este conjunto urbano de Ávila viene definido por ser un ejemplo de ciudad fortificada de la Edad Media que conserva intacta su muralla de 2,5 kilómetros de largo, 14 metros de altura, 3 de espesor y con 87 torres semicirculares. La ciudad contiene una densidad elevada de monumentos religiosos y civiles tanto dentro como fuera de sus murallas.

UNESCO considera necesaria la elaboración de Planes de Gestión como instrumentos de planificación para los bienes inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial destinados al conocimiento, preservación y difusión de sus Valores Universales Excepcionales. Estos planes son especialmente pertinentes para la gestión de estas ciudades, por ello la Junta de Castilla y León, en colaboración con los Ayuntamientos, puso en marcha los planes de gestión de las ciudades de Salamanca, de Ávila, y de Segovia, en este último caso también participó la World Monuments Fund.

Son instrumentos de carácter estratégico destinados a la gestión del patrimonio cultural de un modo integral, coordinando y orientando objetivos, actuaciones y agentes implicados en la protección y mejora de la Ciudad Patrimonio Mundial. El objetivo prioritario es hacer comprender y garantizar la preservación de los valores significativos de la ciudad, y especialmente los vinculados a su estatus como Ciudad Patrimonio Mundial. A su vez el plan debe permitir el aprovechamiento adecuado de los recursos y la incorporación de nuevos valores que contribuyan a la mejora de la ciudad, sin comprometer los valores existentes (Junta de Castilla y León (30 de junio 2020)).

Castilla y León tiene asimismo inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial tres lugares arqueológicos: dos de manera individual, como son los yacimientos arqueológicos de Las Médulas (León) y Atapuerca (Burgos), y otro, la estación de arte rupestre de Siega Verde (Salamanca) como ampliación de los yacimientos de arte rupestre prehistórico del Valle del Côa (Portugal).

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Las Médulas (León). Foto: Benito Arnáiz

Las Médulas

Las Médulas es el testimonio de la intervención del hombre en el paisaje y la creación de uno nuevo debido a la explotación en época romana de las minas de oro de las Médulas mediante el método denominado “ruina montium” o “derrumbe de los montes”. Esta zona abarca más de 2.000 hectáreas, incluyendo los asentamientos humanos relacionados con el trabajo minero, así como las minas, los depósitos resultantes del proceso de extracción, las represas utilizadas para almacenar el agua y los canales mediante los cuales se transportaba el agua que muestra la forma de trabajo y la tecnología de la explotación minera de época romana.

El valor excepcional de este conjunto urbano de Ávila viene definido por ser un ejemplo de ciudad fortificada de la Edad Media que conserva intacta su muralla de 2,5 kilómetros de largo, 14 metros de altura, 3 de espesor y con 87 torres semicirculares. La ciudad contiene una densidad elevada de monumentos religiosos y civiles tanto dentro como fuera de sus murallas.

La gestión de La Médulas es compleja, ya que es un territorio amplio en que intervienen distintas administraciones, la autonómica junto a Entidades Locales. La Junta de Castilla y León redactó un Plan de Adecuación y Usos, (Junta de Castilla y León (30 de junio 2020) Plan de Adecuación y Usos de Las Médulas) establecido en su normativa como herramienta de planificación para la protección y conservación de los valores excepcionales de este bien que posee valores naturales y culturales. Para su elaboración se tuvieron en cuenta las Directrices Prácticas sobre la aplicación de la Convención de Patrimonio Mundial.

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Yacimiento de Gran Dolina en la Sierra de Atapuerca (Burgos). Foto: Benito Arnáiz

Sitio arqueológico de la Sierra de Atapuerca

El Sitio Arqueológico de la Sierra de Atapuerca fue inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial por el conjunto de restos fósiles hallados en las excavaciones arqueo-paleontológicas, configurando un lugar único para el conocimiento del origen y la evolución de la civilización humana lo que se pone de manifiesto con el descubrimiento del “Homo Antecessor» y el registro fósil de «Homo Heidelbergensis» con más de 4.000 restos humanos. Al mismo tiempo, es un ejemplo de la ocupación continuada de la población, debido a sus ecosistemas y ubicación geográfica.

Para la gestión de estos yacimientos excepcionales, la Junta de Castilla y León ha creado el Sistema Atapuerca, Cultura de la Evolución (Junta de Castilla y León (30 de junio 2020)), integrado por los yacimientos de la Sierra de Atapuerca y su entorno, el Parque Arqueológico de Atapuerca, los Centros de recepción de visitantes de Atapuerca e Ibeas de Juarros y en la cabecera del Sistema el Museo de la Evolución Humana. Esta gestión debe ser entendida de forma integral para garantizar la protección y salvaguarda de los valores culturales y naturales.

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Figuras picoteadas de Siega Verde (Salamanca) Foto:@ P. Guimaraes – Junta de Castilla y León

Conjunto de Siega Verde

Los yacimientos portugueses de arte rupestre del Valle del Côa inscritos en el año 1998 fueron ampliados en el año 2010 por el Conjunto de Siega Verde que completa el conjunto del Côa estilística y cronológicamente. Entre los dos yacimientos se muestran una concentración excepcional de grabados rupestres al aire libre, donde se hallan formas artísticas desde el principio hasta el final del Arte Paleolítico, en el que están representados gran número de temas iconográficos.

Es un conjunto homogéneo que salta la frontera moderna entre España y Portugal, que une las naciones a partir de orígenes comunes. Desde la ampliación de la inscripción se ha difundido este bien (Junta   de Castilla y León (30 de junio2020)) junto con Portugal y se ha facilitado la vista conjunta a ambos yacimientos.

El yacimiento cuenta con un Plan de Conservación, elaborado por la Junta de Castilla y León a través del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, que se ha convertido en referencia científica para la protección de estos grabados.

El Camino de Santiago constituye la vía de peregrinación cristiana más importante de Europa. Por Castilla y León recorre 450 kilómetros de las provincias de Burgos, Palencia y León. Esta vía de comunicación tuvo gran importancia artística y cultural en la Edad Media y jugó un papel importante en el intercambio cultural alrededor de la cual se edificaron catedrales, santuarios, hospitales, calzadas etc.

El apoyo de la Junta de Castilla y León a esta ruta histórica ha sido continuo, con planes específicos para mejorar las infraestructuras y los inmuebles vinculados a la misma. De cara a la celebración del próximo Jacobeo en 2021 se ha probado el Plan Jacobeo 2021 (Junta de Castilla y León (30 de junio 2020)) con el objetivo de hacer de los Caminos a Santiago un espacio seguro y acogedor, dotado de infraestructuras de atención al peregrino, en el que se combinan los espacios urbanizados y los enclaves agrarios y rurales. Se articula en diez programas en los que a su vez se inscribe un total de 65 actuaciones.

La Junta de Castilla y León es conocedora del importante patrimonio cultural incluido en la Lista de Patrimonio Mundial. Es por ello que en los planes de intervención (Junta de Castilla y León (2005): PLAN PAHIS 2004-2012. DEL PATRIMONIO HISTÓRICO DE CASTILLA Y LEÓN, Plan Sectorial Patrimonio de la Humanidad / Junta de Castilla y León (2015) PLAN PAHIS 2020 Del PATRIMONIO CULTURAL DE CASTILLA Y LEÓN, programa 26 PATRIMONIO MUNDIAL) tiene previsto el desarrollo de programas específicos para la gestión de los bienes, con el fin de garantizar la conservación de su valor universal excepcional. Asimismo, estudia nuevas candidaturas que reconozcan la singularidad y excelencia de otros bienes del patrimonio cultural de la Comunidad, además de colaborar y cooperar con el Centro de Patrimonio Mundial y con otros gestores de bienes inscritos.

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